Las letras corpóreas son una inversión que puede durar décadas si se mantienen correctamente, o deteriorarse en pocos años si se descuidan. Un programa de mantenimiento básico puede doblar o triplicar la vida útil de la señalética de una empresa y evitar costosas sustituciones prematuras. Esta guía explica qué mantenimiento necesita cada tipo de material, con qué frecuencia realizarlo y cuáles son las señales de deterioro que indican que es hora de actuar. En Rotuser, el servicio post-venta incluye asesoramiento sobre mantenimiento para todos los proyectos que realizamos.

Mantenimiento según el material
Aluminio lacado
El aluminio lacado es el material más fácil de mantener. La limpieza recomendada es con agua tibia y detergente neutro aplicado con esponja suave o paño de microfibra, enjuagando con agua limpia y secando para evitar manchas de cal. La frecuencia recomendada es cada seis a doce meses en entornos urbanos normales, o cada tres a seis meses en entornos con alta contaminación o humedad marina. Se deben evitar completamente los productos abrasivos, las esponjas metálicas, la lejía concentrada y los disolventes orgánicos.
Acero inoxidable
Para el acabado cepillado, la limpieza debe realizarse siempre en la dirección de las estrías, nunca en sentido perpendicular o circular. Para el acabado espejo, se usa exclusivamente paño de microfibra sin productos abrasivos. En entornos costeros con atmósfera salina, la limpieza debe ser más frecuente —cada tres meses— y puede completarse con la aplicación de un protector de superficies metálicas específico para acero inoxidable.
Metacrilato
El metacrilato es el material más delicado en cuanto al mantenimiento. La técnica correcta es enjuagar primero la superficie con agua abundante para eliminar el polvo antes de aplicar ningún paño, y limpiar después con agua y jabón neutro usando paño suave de microfibra. Los arañazos superficiales pueden eliminarse con pastas pulidoras específicas para metacrilato.
Revisión de anclajes: la seguridad antes que la estética
Más allá de la estética, el mantenimiento de las letras corpóreas tiene una dimensión de seguridad que no puede ignorarse. Los anclajes que fijan las letras a la fachada están sometidos a ciclos de temperatura, humedad y viento que pueden aflojarlos con el tiempo. Una letra corpórea que se desprende de una fachada puede causar daños materiales graves o lesiones a personas. Se recomienda revisar los anclajes al menos una vez al año, comprobando que las tuercas están correctamente apretadas, que no hay corrosión visible y que el sellado de silicona está intacto.
Mantenimiento del sistema LED
Las letras corpóreas con iluminación LED requieren un mantenimiento eléctrico mínimo pero regular. La revisión anual recomendada incluye: comprobación del funcionamiento de todos los módulos, inspección del transformador o fuente de alimentación, y verificación del estado del sellado de los cables en las entradas de la letra. Los temporizadores y controladores deben revisarse para asegurar que los horarios programados siguen siendo correctos, especialmente tras cambios de hora.
Preguntas frecuentes sobre mantenimiento de letras corpóreas
¿Se puede reparar una letra corpórea con el lacado dañado sin sustituirla?
En muchos casos sí. Los arañazos superficiales o descascarillados pequeños en lacado de aluminio pueden repararse con pintura de retoque en el color exacto de la letra (es importante tener la referencia RAL del proyecto original). Para daños más extensos, puede ser necesario relicar toda la superficie, lo que en proyectos de alta calidad requiere desmontarla y enviarla al taller. Reparar es siempre más económico que sustituir si el daño no ha afectado a la estructura del material.
¿Qué pasa si cae una letra corpórea por fallo de anclaje?
El propietario o gestor del inmueble donde está instalada la señalética es responsable civil de los daños que pueda causar un elemento instalado en la fachada que se desprende. La responsabilidad recae en quien ordenó la instalación y en quien la instaló, si el fallo se debe a una instalación defectuosa. Un seguro de responsabilidad civil del local habitualmente cubre estos incidentes, pero la mejor protección es el mantenimiento preventivo regular que evite que el fallo ocurra.
¿Con qué frecuencia debe realizarse una revisión profesional de la señalética?
Para señalética de fachada instalada a menos de cuatro metros de altura en zonas peatonales, se recomienda una revisión profesional cada dos años. Para señalética instalada a mayor altura o en zonas de alto tránsito peatonal, la revisión debe ser anual. En entornos especialmente agresivos o para señalética con más de diez años de antigüedad, la revisión semestral es la práctica más prudente. Rotuser ofrece contratos de mantenimiento preventivo para clientes que prefieren delegar esta responsabilidad en el fabricante.
